García-Alix, desnudo en cuerpo y alma

La Virreina de Barcelona expone 76 imágenes protagonizadas por el fotógrafo y su mundo

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‘Autorretrato en Budapest’ (2000). / Alberto García-Alix

“No me gusta fotografiarme, me da pudor”. Pese a eso, son pocas las imágenes realizadas por el fotógrafo Alberto García-Alix (León, 1956) en las que él no sea el protagonista. Él o su mundo, sus paisajes íntimos. Su cuerpo, su rostro, su sombra, su habitación, sus amantes, sus animales, como su gata Nicotina, o los lugares en los que ha estado, se convierten en objetivo de la nada inocente cámara de este fotógrafo autodidacta. “Hay algo masoquista y cruel en mi insistencia en verme, pues me ha convertido en un rabioso exhibicionista de mi tiempo y mi angustia”, reconoce el propio fotógrafo. Se podría decir que toda su obra, en conjunto, es un gran autorretrato. Autorretrato Alberto García-Alix es el nombre de la exposición que inaugura hoy miércoles La Virreina Centre de la Imagen de Barcelona con 76 imágenes, algunas de ellas inéditas, en las que García-Alix aparece a lo largo de tres décadas en cuerpo y en alma, en persona o representado por sus objetos.

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El fotógrafo Alberto García-Alix, durante la presentación de su exposición en Barcelona. / CARLES RIBAS

Sin ser un recorrido cronológico las obras son el reflejo de su vida. Desde su juventud, con los primeros autorretratos de los años setenta, en actitud desafiante como queriendo seducir a la cámara, hasta la madurez, comprobando su evolución física y la de su mirada como fotógrafo, pasando desde los planos más generales hasta los primeros planos o las fragmentaciones de su cuerpo. “No hay una mirada inocente y espontánea, siempre hay malicia e intencionalidad en la mirada”, explicó el fotógrafo que se niega a comentar las imágenes por pudor, y no porque muestren su cuerpo desnudo de forma desinhibida, en muchas de ellas, sino porque “no es lo mismo hacerlas que explicarlas”, justifica. “Retraté mis posesiones y mis vicios y las esquinas de las calles por las que me moví porque quería elevarlas a la altura de una épica.

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‘Mi habitación en Estación 14’ (1997). / Alberto García-Alix

Comisariada por Nicolás Combarro, la exposición no es una antológica, pero si la muestra más completa sobre el autor que se ha podido ver Barcelona. “Todo lo que dice de mi Wikipedia es mentira, yo no fui el fotógrafo de la movida, yo estaba allí y fotografié mi entorno y a mis amigos”, asegura García-Alix que niega cualquier nostalgia del pasado, aunque en algunas de sus imágenes reivindica una época que ya no volverá. La idea de la exposición empezó a fraguarse hace un año, durante la celebración de Arco. “Hubo la posibilidad de hacer algo conjunto con el pintor Miquel Barceló sobre retratos, pero eso está parado”, explica García-Alix que asegura que no ha quedado descartado del todo.

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‘Todo’ (2010) / Alberto García-Alix

La exposición coincide con la edición de un libro que ha editado La Fábrica con 150 imágenes (entre ellas las de la exposición) y que incluye un texto del fotógrafo sobre el miedo. “Nacemos con miedo, vivimos y morimos con miedo”.

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‘Autorretrato con chaleco’ (1989) / Alberto García-Alix

Para el fotógrafo los títulos son importantes. Por eso asegura le cuestan mucho, pero acaban convirtiendo a las imágenes en pequeños microrrelatos que amplían la realidad y la llenan de contenido. Es el caso de Las cartas de Montse (1986), Dormí con una virgen (1994), Lo que dura un beso (2002), Esperando a Pam (2000), Escondido en mi miedo (2009) o En esta nada el cansancio reina (2009), o muchas otras. La exposición, abierta hasta el 5 de mayo, también incluye la proyección de dos videos del artista Tres vídeos tristes y De donde no se vuelve, donde construye a partir de imágenes y su propia voz una serie de relatos en primera persona. Son otra clase de autorretratos en movimiento.

elpais.com, José Ángel Montañés, Barcelona (05/02/2013)

 

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