Paco y Manolo, el desnudo de la gente corriente

PM0
© Paco y Manolo

Pasolini, Caravaggio, Eggleston, Nan Goldin, Somov… La pareja de fotógrafos beben de maestros del cuerpo y el realismo sin maquillar para enfocar a sus modelos anónimos en la revista ‘Kink’, que ya ha cumplido 18 números y se vende en lugares de tanto prestigio como Colette, en París y la Tate Modern, en Londres. Ahora presentan su nuevo proyecto editorial, ‘Fac Simile 01′.

La pareja de fotógrafos Paco y Manolo se dieron a conocer en 2004 con el libro Common People; el planteamiento era sencillo: “Pusimos anuncios en prensa para encontrar modelos anónimos que se desnudasen frente a nuestra cámara, sin artificios, vistiéndolos con su entorno, en sus casas, en sus habitaciones. Recibimos miles de peticiones, retratamos a 200″. Fieles a sí mismos, han insistido en ese concepto durante una década. Ahora acaban de presentar su nuevo proyecto editorial, Fac Simile 01, el primer fascículo de un libro en el que van a recopilar el trabajo que llevan realizando desde hace un par de años, utilizando máquinas Polaroid. También estos días están terminando These Days, una exposición que inaugurarán el 15 de junio en Oporto.

PM4
© Paco y Manolo

Además, trabajan en el nuevo número de Kink, que estará a punto a finales de septiembre. Kink, la revista que les está dando notoriedad, una especie de Butt adaptada a España y enfocada eminentemente a la fotografía más que a los textos, nació a partir de Common People y ha cumplido ya su mayoría de edad. Van por su número 18. “Seguimos adelante, y eso ya nos parece bastante. Con Kink tenemos un control absoluto de todo el proceso, desde el momento en que disparamos la foto hasta que alguien compra un ejemplar. La idea es crecer en el mundo de la autoedición y, si es posible, dentro de un tiempo empezar a editar trabajos de otros artistas”. Esta revista, aparte del evidente morbo que proyecta, con sus hombres desnudos (han publicado también un número de chicas) en el campo, en descampados, en sus camas, en sus habitaciones, en sus cocinas, y de la calidad del proyecto fotográfico -cuidadas imágenes de una aparente descuidada puesta en escena, cuidada maqueta, cuidado papel-, es mucho más.

PM2
© Paco Y Manolo

Nos lo explican: “A través de nuestro trabajo intentamos recuperar el tiempo perdido, con imágenes en las que fantaseamos acerca de lo que nos hubiese gustado realmente vivir: una sexualidad más natural, menos confusa. Nuestro trabajo gira en torno a la sensación de no haber aprovechado al máximo nuestros días, a una nostalgia de momentos no vividos”. Un ejercicio de libertad en muchos aspectos, desde la desinhibida carga sexual a la estrategia de trabajo: “Llevamos 18 años publicando, y más de 10 desarrollando un trabajo sin tener ningún tipo de injerencia externa. El reconocimiento nos ha venido sobre todo de la perseverancia. Aun así, no creemos que estemos especialmente valorados; si así fuese, no nos costaría tanto trabajo sacar adelante nuestros proyectos. Hemos tenido suerte al haber encontrado un público fiel para Kink, especialmente fuera de España. Es curioso ver que Kink se vende en lugares como Colette o el Palais de Tokyo (en París) y la Tate Modern Shop (en Londres), y, sin embargo, hay muchas tiendas en España que o no la quieren vender por considerarla pornografía, o bien la esconden, y resulta casi imposible encontrarla si no la pides. Por eso hace años que tenemos la sensación de nadar contracorriente. El único reproche que podemos hacer es que, en este país, no hemos tenido el apoyo de los medios. En España no te hacen demasiado caso si no cumples uno de estos dos requisitos: o ríes muchas gracias o vienes de fuera. Nosotros ni lo uno ni lo otro”.

PM3
© Paco y Manolo

Por eso, para reivindicar su trabajo, están aquí, en El Asombrario, y por eso desde que comenzaron a publicar Kink han ocupado un lugar destacado en las estanterías de Mad is Mad, galería asociada a esta revista.

¿Cuáles son vuestros mayores referentes, vuestras principales fuentes de inspiración? Tenemos muchas; el libro Memento Mori, que publicamos el año pasado, bebe de Pasolini, de la película Sebastian de Derek Jarman, de las pinturas de Caravaggio, de la luz del Mediterráneo… Hace poco estuvimos en Florencia y nos volvimos locos con los retratos romanos en mármol. Nos gusta la historia, la música, la pintura… La cinta A day with the boys, de Clu Gulager, Hopper, Lorca, los fotógrafos Eggleston, Mark Morrisroe y Nan Goldin; recientemente hemos descubierto al pintor ruso de finales del siglo XIX y principios del XX Kostantin Somov, y nos tiene fascinados.

¿Cómo veis la fotografía ahora que se ha democratizado tanto con las redes y los móviles?, ¿creéis que es un mal momento para los profesionales o todo lo contrario, una oportunidad? Hace unos años pensábamos que la gente había dejado de hacer fotos, y creíamos que eso era un problema. Ahora muchos se quejan de lo contrario. Nos encanta que todo el mundo dispare fotografías sin parar. En 2003 iniciamos una web con nuestros diarios, y no los hemos abandonado. Redes como Facebook o Instagram los complementan. La supervivencia de cualquier profesional en cualquier ámbito pasa por una adaptación, a no ser que quieras convertirte en un anacronismo. Es como si cuando se inventó la imprenta se hubiesen empeñado en seguir copiando los libros a mano. A nosotros nos gusta jugar en los dos bandos: no queremos dejar de publicar en papel, pero vamos a utilizar todos los medios a nuestro alcance para seguir trabajando.

¿Y cómo veis la cultura LGTB?, ¿se puede hablar de algún punto de inflexión, para bien o para mal? La cultura LGTB es diversa, y muchas veces las posturas chocan abiertamente. Nuestro trabajo es reflejo de una manera de enfrentarse al mundo, muy alejada de los excesos estéticos a los que es tan aficionado buena parte de nuestro colectivo. Pero esta opción es una entre muchas, no nos sentimos representantes ni representados. El problema es que la comercialización de cierta forma de entender la homosexualidad excluye visiones más tangenciales, y lo más curioso es que este estándar que se promueve desde los medios es tremendamente homófobo y es el único con el que el mundo heterosexual se siente cómodo.

Soñad un poco. ¿Qué os gustaría hacer? ¿Un proyecto que os haga especial ilusión? Hacemos lo que queremos. Si nos dedicáramos a fotografiar flores o fábricas, no tendríamos que dar explicaciones. El cuerpo es un tema más, es nuestro tema. Soñamos con no tener que justificarnos delante de nadie por hacer lo que realmente nos gusta hacer.

más info: eldiario.es, elasombrario.com, Rafa Ruiz (22/05/2013)

 

Anuncios