Pancho Tolchinsky fotografía hogares de Ciutat Vella que no han cambiado la decoración en 50 años

El proyecto vital de este fotógrafo mexicano es retratar viviendas que no han modificado su interiorismo en el último medio siglo

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Pancho Tolchinsky, con su cámara en una casa de Ciutat Vella. RICARD CUGAT

Pancho Tolchinsky es un fotógrafo e ingeniero informático especialista en inteligencia artificial nacido en México en 1978, de familia argentina, criado en Israel y afincado en Barcelona desde 1988. Su proyecto vital es retratar hogares que no han cambiado su interiorismo en los últimos 50 años. Una proeza hoy, cuando todo se transforma y los traslados de residencia, los cambios de decoración y la oferta de muebles baratos y cómodos procedentes de Ikea están en boga.

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Empezó este proyecto en Colombia, donde se adentró en casas rurales, prosiguió en el popular barrio de Palermo de Buenos Aires y desde hace dos meses está entregado en cuerpo y alma a fotografiar pisos de rentas antiguas en Ciutat Vella por los que no ha transcurrido el paso del tiempo, al menos en apariencia. Paredes con papeles pintados, mesitas con tapetes de ganchillo y teléfonos negros de baquelita, con sus rosarios colgados en la entrada y marcos dorados con fotos del día que hicieron la primera comunión unos hijos que hoy ya están a punto de ser abuelos.

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«La desconexión entre los habitantes naturales de Ciutat Vella y las nuevas generaciones que la están poblando es cada día más acentuada», considera Tolchinsky.Aún así hay importantes nexos de unión. «En los pisos que retrato he encontrado varios inmigrantes que vinieron hace muchos años de Andalucía en busca de un futuro con más alicientes. Ellos no olvidan que entonces vivían cuatro familias en un piso de 70 metros cuadrados. Cada una en una habitación, lo mismo que ocurre ahora con sus actuales vecinos paquistanís» , cuenta el fotógrafo, a quien no le ha sido fácil ganarse la confianza de las personas mayores que tienen sus raíces bien arraigadas en el barrio.

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Es el caso de Assumpció Duran, jubilada de 86 años, que desde que se casó vive en un principal de la calle de Lladó, donde su difunto marido tenía un taller de joyería. Ahora ella cose y hace arreglos por encargo en ese mismo espacio. «La pensión de viudedad no me llega. Tengo que abrir todas las luces porque me cuesta enfocar la vista» , cuenta una de las protagonistas de esta serie de fotografías que ilustrarán un libro dedicado a las identidades de Ciutat Vella, un sector de la población y una manera de afrontar la vida en vías de extinción.

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«Mi casa no se ha modificado. Por ello me llamó una amiga que conocía a Pancho y me habló de su proyecto, de su ilusión por captar un tipo de vida que se ha perdido» , confiesa Duran. Al fotógrafo le interesan los universos alejados de su entorno personal. Pero a diferencia de otros lugares, le ha sido difícil ganarse la confianza de unos vecinos «hartos de intrusos, de tanto ruido y de tanto extranjero» . Según él, el turismo ha debilitado el tejido social de Ciutat Vella. «El mundo de las casas es muy diferente del que se vive fuera» .

elperiódico.com, Cristina Savall, Barcelona (19/06/2013)

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