Un fotógrafo tras las huellas de Capa

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El fotógrafo Mario Dondero, de 85 años.
/  Nanni Angel

Hay pocos conflictos nacionales que hayan despertado tantas pasiones fuera del país protagonista como la Guerra Civil española. Y aún hoy, hay quienes continúan recordando lejos de nuestras fronteras el enfrentamiento que tuvo en Robert Capa, fundador de la agencia Magnum, con uno de sus testigos y narradores más excepcionales. Precisamente A propósito de Robert Capa es el título de la exposición que otro fotógrafo, el ‘joven’ Mario Dondero, de 85 años, inauguró recientemente en Palau, en la isla de Cerdeña, dentro del Festival Isole che Parlano.

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© Mario Dondero

Hasta el 30 de septiembre se muestran docenas de imágenes tomadas por Dondero a lo largo de 50 años relacionadas con la Guerra Civil española y sus protagonistas, incluido el soldado de la imagen Muerte de un miliciano de Capa, cuya identidad vuelve a ser objeto de polémica. “Es Federico Borrell García, de la columna anarquista de Alcoy. Yo no tengo ninguna duda. He hablado con sus familiares, he seguido todas las pistas. Creo que su identidad está más que demostrada y quienes insisten en cuestionarla se equivocan”, afirma tajante en conversación telefónica.

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© Mario Dondero

Dondero es uno de los grandes fotoperiodistas italianos, un tipo legendario de esa vieja escuela que no sabía de píxeles y disparaba sus carretes de blanco y negro arriesgándose con cada foto porque no había segundas ni terceras oportunidades. “Fue Robert Capa quien me convenció para que abandonara el periodismo escrito y me dedicara por entero a la fotografía”. Lo dice de forma metafórica, en conversación telefónica, ya que a Capa nunca le conoció, “aunque seguro que nos habríamos encontrado ya que compartí con él muchos amigos en París, desde David Seymour a Irving Shaw, pero llegué en 1954, el mismo año en que lo mataron”.

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© Mario Dondero

Cerca de Capa

Asegura que mucho antes de que existiera la famosa ‘maleta mexicana’ de Capa hubo en Italia otra maleta llena de imágenes tomadas por el mítico fotógrafo, que circulaba entre los intelectuales que se reunían en el café Jamaica de Milán, tras la Segunda Guerra Mundial. “Para mí aquellas imágenes eran de una honestidad desconocida e hicieron dar un vuelco a mi carrera. Entendí que con la fotografía se podían decir cosas difíciles de expresar con las palabras, sobre todo desde el punto de vista humano y social, y decidí cambiar la pluma por la cámara”.

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© Mario Dondero

Al igual que muchos intelectuales europeos de izquierdas, Dondero siempre sintió interés por la Guerra Civil española, “la última en la que se luchó cara a cara por unos ideales, donde gente venida de todo el mundo se unió a la república española para defenderla, y adonde también llegaron muchos desgraciados reclutados por Mussolini, obligados a luchar para el franquismo porque en Italia no tenían qué comer, una guerra en la que se enfrentaron dos maneras de ver el mundo y el ser humano”.

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© Mario Dondero

Desde su París de adopción -donde residió durante casi 30 años y donde se hizo íntimo amigo de Jorge Semprún– realizó muchos viajes a la España del franquismo siguiendo precisamente los pasos de Capa. “También quería documentar la participación de los italianos por aquel conflicto, los de derechas y los de izquierdas, las fosas de Franco, el rastro de la guerra…” explica.

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© Mario Dondero

Fue así como llegó a Cerro Muriano, en Córdoba, donde se tomó la fotografía del miliciano y donde comenzó a hacer preguntas. “Cuando estuve allí ya se conocía la identidad del miliciano, pero yo quise seguirle el rastro”. Fue así como conoció a Mario Brotons, hoy fallecido, el primer hombre que identificó a Federico Borrell. Ambos formaron parte de la columna anarquista de Alcoy para la que se hizo un cinturón de cuero para las municiones que lleva el soldado de la foto.

“Era un cinturón hecho especialmente para los anarquistas de Alcoy, donde también fui. A través de Bretons conocí también a los familiares de Borrell, para los que no hay duda de quién es el hombre de la foto. Borrell murió el mismo día en que Capa tomó aquella imagen, el 5 de septiembre de 1936, otro dato que encaja. Incluso el biógrafo de Capa, Richard Whelham, lo corroboró después de que se descubrieran unos negativos tomados aquel día. ¿Qué sentido tendría que toda esa gente de Alcoy mintiese? ¿Para qué? No hay nada que ganar”.

fuente: elconfidencial.com. Barbara Celkis, Londres (22/09/2013)

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