Daily life: Peru by Rodrigo Abd

Today’s post highlights the recent work of Associated Press photojournalist Rodrigo Abd‘s in Peru. His subjects include members of the Ashaninka tribe; the Lord of Huanca Sanctuary; the “Ojo que Llora” memorial; blinding mists called “la garua”; and a memorial service for the Bishop Emeritus of Huancavelica. Abd was part of the 2013 Pulitzer Prize winning entry for breaking news by the AP for its coverage of the Syrian civil war
El post de hoy destaca el reciente trabajo del fotógrafo de Associated Press Rodrigo Abd en Perú. Sus temas incluyen a miembros de la tribu Ashaninka; el señor de Huanca Santuario; el memorial “Ojo que Llora”; cegamiento nieblas llamado “la garúa”; y un servicio conmemorativo por el obispo emérito de Huancavelica. Abd forma parte del premio Pulitzer 2013 ganador de las últimas noticias de la AP por su cobertura de la guerra civil Siria

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An Ashaninka Indian woman cooks dinner next to her grandson in Otari Nativo, Pichari district, Peru. Otari, one of 350 Ashaninka communities, lies in the Apurimac river valley, the No. 1 coca-producing valley in the world. Despite the wealth-producing crop around them, Otariís nearly 150 residents live a largely pre-industrial existence. According to 2011 Health Ministry figures, nearly half the children suffer from malnutrition.
Una mujer India Ashaninka cocina la cena junto a su nieto en Otari Nativo, Distrito de Pichari, Perú. Otari, una de las 350 comunidades asháninkas, se encuentra en el valle del río Apurímac, el valle cocalero n º 1 del mundo. A pesar de que la cosecha produce  riqueza a su alrededor, Otariís con casi 150 residentes vive una existencia en gran medida preindustrial. Según   el Ministerio de salud en 2011, casi la mitad de las niños sufren desnutrición.
(Rodrigo Abd/Associated Press)

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Ashaninka Indian girls attend a public school on Oct. 1 in the Kinkibiri village, Pichari district, Peru. Ashaninka elders teach the new generations to appreciate the wilderness that sustained their ancestors, but many have given up on rainforest life and moved to cities. Elders also worry that their language, a member of the Arawak family, is disappearing. Area schools teach in Spanish.
Las niñas indígenas de Ashaninka asisten a una escuela pública el 1 de octubre en la aldea de Kinkibiri, Distrito de Pichari, Perú. Los ancianos de Ashaninka enseñan a las nuevas generaciones para que valoren  el desierto que sostuvieron sus ancestros, pero muchos han renunciado a la vida de la selva y se han trasladado a las ciudades. A los ancianos también les preocupa que su lenguamiembro de la familia Arawak, está desapareciendo. Las escuelas enseñan en Español.
(Rodrigo Abd/Associated Press)

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A field worker chews on a coca leaf, while taking a break from weeding in a cacao field in Ottari, a village in Peruís Pichari district on Sept. 30. For centuries, coca has been central to Andean culture and religious practices. But nowadays, the vast majority of Peruís coca supplies the illicit cocaine trade. The government encourages coca farmers to plant alternative crops such as cacao and coffee.
Un trabajador del campo muerde  una hoja de coca, mientras está tomando un descanso de desmalezado en un campo de cacao en Ottari, una aldea en el distrito de Peruís Pichari el 30 de septiembre. Durante siglos, la coca ha sido elemento central en la cultura andina y sus prácticas religiosas. Pero hoy en día, la gran mayoría de la coca de Peruís suministra el comercio ilícito de cocaína. El gobierno anima a cocaleros para plantar cultivos alternativos como cacao y café.
(Rodrigo Abd/Associated Press)

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A resident with castanets joins the “La Roca Eterna” evangelical orchestra as they perform during an annual church festival in Pichari, Peru. Pichari lies on the banks of the Apurimac river at the center of the world’s No. 1 coca-growing valley. Coca is the lifeblood of the economy of Pichari, a mostly rural municipality of 40,000 people.
Un residente con castañuelas se une a la orquesta Evangélica “La Roca Eterna” que tocan durante un festival anual de la iglesia en Pichari, Perú. Pichari se encuentra a orillas del río Apurímac, en el centro del Valle de cocalera de n º 1 del mundo. La coca es la sangre vital de la economía de Pichari, un municipio principalmente rural de 40.000 personas.
(Rodrigo Abd/Associated Press)

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Seeking respite from the oppressive heat inside her home, Norma Taipi, 23, with her 2-month-old daughter Mirella, sits on a storefront bench as she visits with neighbors in Trincavini, a community in Peruís Pichari district.
Buscan un respiro al calor opresivo que hay dentro de su casa, Norma Taipi, 23, con su hija de 2 meses de edad Mirella, sentada en un banco local confraterniza con vecinos en Trincavini, una comunidad en el distrito de Peruís Pichari.
(Rodrigo Abd/Associated Press)

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Pilgrims walk towards the Lord of Huanca in Cuzco, Peru. Devotees from across Peru and neighboring countries come to Cuzco to make the annual seven-hour night hike to the mountain, to honor a 339-year-old image of Christ scourged and bleeding, known as the Lord of Huanca, on the walls of the shrine. The 3-day celebration beginning on the eve of Sept. 14, attracts thousands of people carrying candles and flowers to the shrine, which is also accessible by vehicle.
Los peregrinos caminan hacia el señor de Huanca en Cuzco, Perú. Los devotos de Perú y los países vecinos van a Cuzco para hacer la caminata anual de siete horas de noche a través de la  montaña, para honrar a una imagen de 339 años de antigüedad de un Cristo flagelado y sangrado, conocido como el señor de Huanca, que permanece en las paredes del santuario. El comienzo de tres días de celebración en la víspera del 14 de septiembre, atrae a miles de personas que llevan velas y flores al Santuariotambién accesible en  vehículo.
(Rodrigo Abd/Associated Press)

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Aquilina Cardenas, right, and her sister Luciana look into the coffin containing the remains of their father in a forensic laboratory in Ayacucho, Peru on June 13. Their father is one of the Chaca residents tortured and killed on Jan. 8,1988 by Shining Path militants in retaliation for forming a self-defense committee. The remains of the victims were exhumed in 2012 from a mass grave and released to family members, followed by a mass burial in Chaca.
Aquilina Cardenas, a la derecha,  y su hermana Luciana buscan el ataúd que contenía los restos de su padre en un laboratorio forense en Ayacucho, Perú el 13 de junio. Su padre es uno de los residentes de Chaca, torturado y asesinado el 8 de enero de 1988 por militantes de sendero luminoso en represalia por formar un Comité de autodefensa. Los restos de las víctimas fueron exhumados de una fosa en el 2012 y entregados  a los miembros de la familia, seguidamente se realizó un entierro masivo en Chaca.
(Rodrigo Abd/Associated Press)

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Students dressed as soldiers wait for the start of the memorial service for the Bishop Emeritus of Huancavelica, William Dermott Molloy McDermott, in the main square of Huancavelica, Peru, on Aug. 21. “Bishop Demetrio,” as he was fondly called, died on Aug. 19, at the age of 83. The Irish priest arrived in Peru in 1976, embracing the Quechua culture and dominating the language. The bishop emeritus, who was recognized by the Peruvian government for his pastoral work in one of Peru’s poorest areas, was laid to rest inside the town’s cathedral.
Los estudiantes vestidos como soldados esperen el inicio de la ceremonia por el obispo emérito de Huancavelica, William Dermott Molloy McDermott, en la plaza principal de Huancavelica, Perú, el 21 de agosto.  El “Obispo Demetrio”, como lo llamaban cariñosamente, murió el 19 de agosto, a los 83 años de edad. El sacerdote irlandés llegó a Perú en 1976, llegando a abrazar la cultura Quechua y dominar su idioma. El obispo emérito, que fue reconocido por el gobierno peruano por su trabajo pastoral en una de las zonas más pobres del Perú, fue enterrado en la Catedral.
(Rodrigo Abd/Associated Press)

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Yunet Valenzuela heads home with her daughter Meliza Abigail Diaz in Lima, Peru, on July 24. For roughly four months a year, the sun abandons Peru’s seaside desert capital, suffocating it under a ponderous gray cloud bank and fog that coats the city with nighttime drizzles. Of course no one suffers Lima’s winters like the poor huddled in its hilly, fog-draped peripheries.

Yunet
Valenzuela cabeza de familia con su hija Meliza Abigail Diaz en Lima, Perú, el 24 de julio. Durante aproximadamente cuatro meses al año, el sol abandona la capital del desierto costero de Perúsofocandola  bajo un banco de espesas nubes grises  y niebla que cubre la ciudad con lloviznas nocturnas. Por supuesto nadie sufretanto los  inviernos de Lima como los pobres hacinados en sus periferias montañosas, cubiertas de niebla.
(Rodrigo Abd/Associated Press)

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Actors with the theater group “Arena y Esteras” perform at the Villa El Salvador district of Lima, Peru, on July 21.
Actores del grupo de teatro “Arena y Esteras” llevan a cabo una performance en el distrito de Villa El Salvador de Lima, Perú, el 21 de julio.
(Rodrigo Abd/Associated Press)

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A shopkeeper takes a break in the Chinese neighborhood in Lima, Peru, on June 9.
Un comerciante toma un descanso en el barrio chino de Lima, Perú, el 9 de junio.
(Rodrigo Abd/Associated Press)

Amplio reportaje fotográfico en:

fuente: boston.com, bigpicture, Lloyd Young (26/10/2013)

 

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