Día contra la violencia de género; huellas irreversibles

Hoy es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Alrededor de cinco mujeres son agredidas cada minuto en el mundo.
Históricamente en Bangladesh, que acumuló las cifras más altas de agresiones con ácido durante años, más de un 80% de las víctimas son mujeres y un 99% de los casos son perpetrados por hombres.
En la última década, este tipo de violencia ha decrecido en el país asiático gracias a la sensibilización social y al endurecimiento de las penas.

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Gonga Dashi, 46 años. Se casó con un hindú y se trasladó a la India. Después de dar a luz, su marido murió y tuvo que volver a casa de sus padres en Bangladesh. Allí un vecino le ofreció matrimonio y, ante su rechazo, la agredió con ácido en plena calle mientras volvía de hacer compras. Gonga estuvo bajo tratamiento médico un mes. Su vecino nunca fue arrestado ni enjuiciado: huyó y no se le ha vuelto a localizar. © Luigi Baldelli/ActionAid

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Helena Khanom, 21 años. Era universitaria. Después de tres años casada, su marido exigió una dote, que su familia intentó complacer hasta que no pudieron ni quisieron seguir afrontando el injusto reclamo. Fue rociada por su marido mientras dormía el 10 de junio de 2012. Helena fue operada en dos ocasiones y tratada durante más de dos meses. Su hermano denunció a su cuñado, que permanece preso desde entonces. © Luigi Baldelli/ActionAid

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Khodaja Khatun, 25 años. Fue atacada a los 15 años, junto a su hija de 18 días y su marido Nurul, debido a un problema de disputa de tierras con unos vecinos. Khodaja quedó ciega de un ojo y el ácido modificó la fisonomía de su cráneo, necesitó diez meses de tratamiento para recuperarse. El agresor, un miembro de su propia familia, nunca fue juzgado. © Luigi Baldelli/ActionAid

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Nargis, 36 años. Su marido, Nur Islam, estaba inmerso en un conflicto por el control de unas tierras con sus hermanastros, motivo por el que uno de los hermanos decidió vengarse de Nur rociando a Nargis con ácido mientras dormía la madrugada del 28 de enero de 2004 y lesionándole parte del rostro, cuello y espalda. La demanda interpuesta fue desestimada al año por falta de pruebas. Nargis y su familia han recibido ayuda psicológica y préstamos para facilitar su reinserción social y garantizar la educación de sus hijos. © Luigi Baldelli/ActionAid

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Nur Banu, 28 años. Se casó con Julmot Ali, con el que vivió felizmente y tuvo tres hijos. Quince años después, su marido empezó a exigir una dote y a torturar a Nur, que decidió mudarse de casa y solicitar el divorcio. Tras formalizar la separación, Julmot hizo que Nur fuera rociada con ácido la tarde del 1 de septiembre de 2008, sufriendo quemaduras severas en rostro, cuello y pecho y quedando completamente ciega. Desde entonces, depende de su familia para vivir. Sus agresores han sido liberados bajo fianza. © Luigi Baldelli/ActionAid

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Purnima Mandol, 28 años. Se enamoró y casó con su vecino sin la aprobación de sus padres ni suegros. Su marido, amparado por su familia, la torturaba constantemente y quiso casarse por segunda vez. Purnima le denunció, fue procesado y salió de la cárcel bajo fianza. El 28 de junio de 2002 le vertieron ácido mientras dormía, causándole lesiones graves. Los culpables de la agresión salieron bajo fianza al año de ser encarcelados, y dos años después el caso fue desestimado. Purnima trabaja hoy con organizaciones y redes que luchan por acabar con esta forma de violencia. © Luigi Baldelli/ActionAid

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Sofura Khatun, 36 años. Se casó con su primo hermano y se encargó de cuidar a su suegro, que le dejó en herencia unas tierras poco antes de morir para agradecerle su atención. Por no renunciar a ellas, sus cuñados la atacaron con ácido en 2004. Sofura estuvo ingresada durante dos meses, tiempo en el que su marido denunció a sus hermanos, que cumplieron seis meses de prisión. Con el apoyo económico recibido, Sofura ha podido enviar a su hija a la escuela y comprar una vaca que le permitirá vivir con dignidad. © Luigi Baldelli/ActionAid

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Sonali Khatun, 11 años. Hija de Khodaja Khatun, la pequeña Sonali contaba apenas 18 días cuando fue agredida mientras dormía junto a sus padres. Sonali continúa actualmente sus estudios gracias al apoyo recibido de diversas organizaciones. Tiene dos amigas, aunque le resulta complicado incrementar el círculo, y debe protegerse del sol, pues las heridas de su rostro son más dolorosas con el impacto de la radiación. © Luigi Baldelli/ActionAid

fuente: eldiario.es, desalambre, Ayuda en Acción (25/11/2013)

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