Un álbum para Colita y su mundo

Una exposición en la Pedrera reivindica a la fotógrafa como fotoperiodista
“Soy una pantera con los colmillos limados”

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Colita en La Pedrera, delante de la fotografía ‘Ocaña y su amigo Camilo’, de 1977. / Consuelo Bautista

Es rápida, directa, llena de crítica y naturalidad y con grandes dosis de sentido del humor, como muchas de sus imágenes. Isabel Steva Hernández (Barcelona, 1940), más conocida como Colita, señala la primera cámara de baquelita que le regaló su padre cuando tenía 12 años: “Solo me regalaba cámaras y guitarras, y no muñecas, para no educarme como una imbécil”. Con esa cámara realizó sus primeras imágenes. Fue a su familia, a sus gatos y perros, criaturas a las que sigue adorando. Luego vinieron otras cámaras y un buen número de amigos los que acabaron siendo protagonistas de su objetivo. Algunas de estas imágenes “de amiguetes y parentela” están repartidas por su casa en el barrio de Sants de Barcelona, pero por unos meses han abandonado estas paredes para recibir a los visitantes —junto a cientos de sus contactos— que acuden a la exposición Colita Perquè sí! que la Fundación Catalunya La Pedrera ha organizado en el edificio de Gaudí. Es la primera antológica de esta fotógrafa de la gauche divine en la capital barcelonesa en la que muestra su mundo y se reivindica como fotoperiodista. “¿Mí maquina preferida? Todas. Te encoñas con ellas hasta que llegan otras”, asegura con el temperamento que siempre le ha caracterizado.

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Las Ramblas (Barcelona) 1963. © Colita

Las 107 imágenes permiten seguir la trayectoria de esta autora todo terreno

Después de 60 años, pocos pueden decir que siempre han hecho lo que han querido. Ella sí. “Nunca he hecho una fotografía que no quería. He hecho de todo, menos publicidad y moda porque me aburrían”. Las 107 imágenes —todas copias actuales: “Me gustan las fotos grandes y bien tiradas, no las vintage, que son roña y mal reveladas”, ha explicado en muchas ocasiones— han sido seleccionadas por ella y la comisaria —y amiga— de la exposición Laura Terré. Junto a los libros, revistas y carteles permiten realizar un recorrido temático por su producción, desde que comenzó a hacer fotografías de la mano de Oriol Maspons. “El me enseñó que los fotógrafos hacían lo que les daba la gana y, encima, cobraban. Nunca quise ser fotógrafa, solo quería ir a tomar copas a Bocaccio y pasar los fines de semana en la Costa Brava y divertirme”, explica. Toda una filosofía.

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Despacho de la editorial “Anagrama”, 1970. © Colita

La ciudad de Barcelona, y sus barrios, como el Raval o el Somorrostro, pero también la de los Juegos Olímpicos de 1992; la mujer, “no como un ser que solo aspira a ser bello, sino integrada en la sociedad como trabajadora”; sus amigos, con retratos como los de Jaime Gil de Biedma y sus perros, “lo quise tanto”; Rafael Alberti; Jorge Herralde, en su políticamente incorrecta imagen con dos “secretarias” de rodillas mostrando su ropa interior: “Entonces todas enseñábamos el culo, nos comprábamos unas bragas monísimas”, justifica la autora. Terenci y Ana Maria Moix, que aparecen en dos fotografías; “ya estaban escogidas antes de la muerte de Ana María, no es un homenaje póstumo. Yo la he homenajeado todos los días del año, 24 horas al día. Tenía que escribir un texto para el catálogo pero al final no ha podido ser”, asegura la fotógrafa, con cierta tristeza en la voz.

Además de retratos, también se pueden ver manifestaciones y psiquiátricos

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Rafael Alberti con Antonio Gades (Roma, 1968). © Colita

También se pueden ver imágenes del mundo de los toros en la que se defiende al animal por encima de la fiesta, “odio los toros”; y fotografías de flamenco y de gitanos, como las de Carmen Amaya —impresionante con su abrigo de astracán bajando del avión que la trajo a Barcelona en 1963—, Antonio Gades, La Chunga y personas anónimas que descubrió durante la localización para la película Los Tarantos de Rovira Veleta, su primer trabajo como profesional.

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Carmen Amaya,1963. © Colita

Su amor por el mundo del espectáculo, las plumas y el travestismo, queda patente en una serie reunida y expuesta por primera vez, en la que se puede ver al malogrado Ocaña o Paulovsky. “Todas ponen de manifiesto la versatilidad de su trabajo y una mirada cargada de intención, inteligencia y humor”, según Terré.

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Joan Manuel Serrat 1975. © Colita

La exposición reivindica, además, su trabajo en prensa y sus reportajes publicados en revistas como Interviu, Destino y Triunfo, en el que reflejó los cambios políticos, las manifestaciones, los centros psiquiátricos, los actos electorales y la muerte de Franco. “Era la primera vez que se podía hacer”, explica Terré. También sus carteles de películas del destape como Morbo, con unos irreconocibles Ana Belén y Víctor Manuel, como protagonistas, además de realizar fotografías para las portadas de discos de la Nova Cancó: para cantantes como Serrat, La Trinca, Guillemina Motta y Ovidi Montllor, de quien Tarré ha sacado el título de la exposición. “He hecho mucha foto alimenticia”, señala la fotógrafa. Colita se ha apuntado a “investigar y jugar con Photoshop” y mantiene una cuenta de Facebookque alimenta con imágenes agrupadas bajo el título Mira lo que veo cuando salgo de paseo. “Sirve para que la gente no piense que estoy muerta”, remacha, con su retranca.

fuente: elpais.com, José Ángel Montañés, Barcelona (10/03/2014)

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