¿Me acoges en tu casa?

Chernóbil y miseria. En su corta existencia, los niños bielorrusos de este reportaje ya han tenido que lidiar con estos dos terribles enemigos. En España, varias asociaciones facilitan su acogida temporal en verano. Un mes y medio en nuestro país supone dos años más de vida para cada uno de estos pequeños.

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El mundo de Maya. © Iñaki Izquierdo Muxica

Maya, de siete años, y sus dos hermanos viven en una pequeña aldea. Su madre ordeña vacas en una granja del Estado. Su padre bebe mucho. Este es el único mundo que conoce. El objetivo de las asociaciones que traen a niños como ella a España es que, cuando regresen a su país, lo hagan en mejores condiciones físicas y psicológicas que cuando llegaron y que vivan experiencias inolvidables.

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Un sueño para la señora Podobed. © Iñaki Izquierdo Muxica

La familia Podobed vive con el sueldo de limpiadora de la madre. En una Bielorrusia sumida en la inflación, mantener a tres hijos es una tarea heroica. El deseo de la señora Podobed es que sus hijos estudien y tengan otra vida.

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El calor de la familia. © Iñaki Izquierdo Muxica 

En casa de la familia Titkova en el temible invierno bielorruso, la sala se convierte en dormitorio para compartir el calor. La televisión es la forma más barata de esperar la primavera bajo las mantas.

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Comer donde la tierra está enferma. © Iñaki Izquierdo Muxica

Svetlana tiene diez años y vive con su madre y su hermano. Se alimentan, básicamente, de los productos de su huerta, en una zona especialmente afectada por la radiactividad de Chernóbil, donde el 88 por ciento de sus habitantes han sido contaminados por la radiación.

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Secuelas de un desastre nuclear. © Iñaki Izquierdo Muxica 

Los padres de Elena, de siete años, beben y se pelean con frecuencia. Viven en una casa humilde, lejos de la ciudad y del colegio. Su hermano, además, sufre del corazón, una secuela del accidente nuclear que lleva casi tres décadas envenenando la vida de ocho millones de personas en Bielorrusia, Ucrania y Rusia.

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La radiactividad no se contagia. © Iñaki Izquierdo Muxica

Ekaterina tiene seis años y su hermana, nueve. Su madre está embarazada de un hombre que no es el padre de sus dos hijas. Los niños como ella, que son acogidos en verano en España, suelen tener algún retraso en el desarrollo físico, dermatitis y otros problemas menores. La radiactividad acumulada en sus organismos no se transmite a las personas de su entorno, por lo que no hay que tomar precauciones especiales.

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Contra viento y marea. © Iñaki Izquierdo Muxica

Cuando nació, a Nikita -de siete años- le faltaba la mano izquierda. Poco después, su padre los abandonó. Ahora, él y su madre viven en una habitación de una residencia de estudiantes con baño comunitario.

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La soledad de las madres. © Iñaki Izquierdo Muxica

Ante la amenaza de perder la custodia de sus hijos, el instinto maternal ayuda a muchas mujeres a superar el alcoholismo. Muchas de ellas se enfrentan entonces a una vida difícil criando a hijos de distintos padres.

Asociaciones en España que facilitan acogidas a niños bielorrusos en verano:

-Federación Nacional de Acción Social con la Infancia Bielorrusa. Tel. 677 56 40 60 / http://www.fedasib.org

-ACOBI. Tel. 94 440 60 00 – 635 59 61 / acobi.blogspot.com.es

-BIKARTE. Tel. 605 70 90 22 / http://www.bikarte.comIZANIK. Tel. 688 80 72 81 / izanikplentzia@gmail.com

fuente: www.finanzas.com/xl-semanal/magazine (25/01/2015)

 

 

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