La Tierra cabe en una lata de refresco

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‘TIME IN A CAN’ UNA EXPOSICIÓN CON FOTOGRAFÍAS CASERAS HECHAS POR TODO EL MUNDO

En los tiempos de Instagram no es raro ver miles de fotografías tomadas con el móvil de una lata de refresco, en una terraza mientras se presume del buen tiempo. Lo raro sería que ocurriera lo contrario, que fuera una lata la que tomara una imagen de lo soleado o nublado que está el día.

No será por la imposibilidad de realizar instantáneas con estos envases, como demuestra la exposición Time in a Can, que recoge la labor de más de 40 fotografías realizadas por todos los rincones del mundo gracias a la utilización de una lata como si de una cámara de fotos se tratara, y que enseña cómo las diferencias entre los diferentes lugares del planeta están presentes hasta en la luz.

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Diego López Calvín. Torres Kio, Madrid. 27.06.2012 – 27.12.2012

Su gran resistencia, impermeabilidad, y opacidad, hacen de estos envases un recipiente estanco perfecto para poder realizar fotografías, como ha explicado Marcos González-Cuevas, presidente de la Asociación de Latas de Bebidas. Esta apuesta por la lata, lo es también por la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente, ya que es el envase más reciclado del mundo, y sólo en nuestro país se recicla ya el 86% de las latas.

Así, gracias a una lata, la luz y el movimiento de rotación de la Tierra, Diego López Calvín ha conseguido crear Time in a Can, una exposición de solarigrafías que estará en la Fundación Diario Madrid hasta el 31 de julio.

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Gregg Kemp. Roxy Farms. Saxapahaw, NC, EE.UU. 21.06.2011 – 20.12. 2011

Esta técnica consiste en captar el movimiento aparente del sol durante un largo periodo de exposición. En este caso han sido seis meses entre el solsticio de verano y el solsticio de invierno de 2011.

Desde lo artesano a lo digital

Los fotógrafos han utilizado desde las técnicas más básicas hasta las más modernas tecnologías, realizando también un recorrido por la historia de la fotografía. Desde la cámara oscura, en la que se basa todo el proceso de toma de imágenes de estas solarigrafías, hasta los procesos de escaneado digital más modernos. Esto es así porque los artistas han preferido no utilizar agentes químicos para revelar las fotografías. La luz debía impresionar directamente sobre papel fotográfico para crear una imagen negativa. Y ésta, al no ser sometida a ningún químico, continúa siendo fotosensible, por lo que es necesario escanear un positivo digital bajo condiciones controladas para obtener el resultado final.

Las solarigrafías no solo muestran el paso de los meses, sino que en ellas también se puede observar el tiempo meteorológico en el momento de la toma. Así, la línea que dibuja el sol en el papel será continua si no ha habido nubes, mientras que será discontinua si ha habido un día cubierto.

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Tarja Trygg. Sin título I. Laajasalo. Helsinki, Finlandia. 06.08.2011 – 04.01.2012

La mayor parte de los fotógrafos que han participado con sus obras son profesionales con una dilatada carrera, aunque también se involucró en esta aventura a jóvenes estudiantes y aficionados a la fotografía experimental.

Todos ellos recibieron en un tubo de cartón cinco cámaras-latas junto a las instrucciones básicas para la realización de las imágenes. Unas pautas simples a las que cada artista añadió su propia personalidad que hace que cada fotografía sea distinta a las demás.

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Francis Tsang. Puerta del Sol. Madrid. 21.06.2011 – 23.12. 2011

Por supuesto este proceso estuvo sometido a las inclemencias del tiempo y el azar, elementos que fueron incorporados a las fotografías. El propio alma máter de la exposición, Diego López Calvín, ha contado en la presentación de Time in a Can cómo muchas de las cámaras fueron pisoteadas por jabalíes o picoteadas por pájaros que se sentían atraídos por el brillo de la lata. Factores que aportaron singularidad a las solarigrafías: “incorporamos los fallos a la imagen, esto las hace especiales. No tan perfectas, pero, sin duda, las enriquecen“.

Slawomir Decyk, fotógrafo presente en el proceso de creación, aclara que Time in a Can es “una paradoja, ya que lo que vemos en la fotografía no lo pueden ver nuestros ojos porque nuestros sentidos están limitados”.

elconfidencial.com, Javier Zurro (25/06/2013)

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